El gran virus

Hace un par de semanas, el Papa Francisco comenzó un ciclo de catequesis titulado «Curar el mundo». Su intención es invitarnos «a afrontar juntos las cuestiones apremiantes que la pandemia ha puesto de relieve, sobre todo las enfermedades sociales», a la luz del Evangelio, las virtudes teologales y los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

En la catequesis del pasado miércoles, el Papa señaló que la respuesta a la pandemia debe ser doble: « Por un lado, es indispensable encontrar la cura para un virus pequeño pero terrible, que pone de rodillas a todo el mundo. Por el otro, tenemos que curar un gran virus, el de la injusticia social, de la desigualdad de oportunidades, de la marginación y de la falta de protección de los más débiles».

Para enfrentar este «gran virus», el Papa ha recordado la opción preferencial por los pobres, entendida no como una consigna política, ideológica o de partido, sino como parte integrante del Evangelio: Jesús «siendo rico, se ha hecho pobre para enriquecernos a nosotros. Se ha hecho uno de nosotros y por esto, en el centro del Evangelio, en el centro del anuncio de Jesús está esta opción [preferencial por los pobres]». Además, Francisco ha señalado que las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— «necesariamente nos empujan hacia esta preferencia por los más necesitados».

La «nueva normalidad»

«Muchos quieren volver a la normalidad y retomar las actividades económicas. Cierto, pero esta “normalidad” no debería comprender las injusticias sociales y la degradación del ambiente. La pandemia es una crisis y de una crisis no se sale iguales: o salimos mejores o salimos peores. Nosotros debemos salir mejores, para mejorar las injusticias sociales y la degradación ambiental».

La solución que propone el Papa

«Tenemos que actuar ahora, para sanar las epidemias provocadas por pequeños virus invisibles, y para sanar esas provocadas por las grandes y visibles injusticias sociales. Propongo que esto se haga a partir del amor de Dios, poniendo las periferias en el centro y a los últimos en primer lugar».

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