Padre Rafael Castillo: Las internas de San Diego

Cuando uno sale de la Cárcel de San Diego en Cartagena, después de haber compartido con las internas una visita amistosa, la consejería espiritual o la celebración eucarística, sentimos que el ánimo se nos encoge y que el corazón se nos llena de una pena profunda. En la medida en que dejamos las puertas de hierro con sus cerrojos, con nosotros permanecen sus miradas vacías y cansadas. Sus rostros impenetrables y, sobre todo, esas jóvenes madres, algunas casi adolescentes, de cuerpo escuálido...
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