¿Cómo responder pastoralmente y bajo qué criterios a Séptimo Día de Caracol TV?

El pasado domingo fuimos sorprendidos, al finalizar nuestros servicios litúrgicos y ya dispuestos para el descanso, por el programa de Séptimo Día que dirige Manuel Teodoro, y que estaba dedicado a la Iglesia católica colombiana bajo el título: “Secreto bajo las sotanas”. Tres son los puntos que sintetizan el contenido: Sacerdotes homosexuales que violan sus votos de castidad, denuncias de pederastia y corrupción. Al respecto el mismo director del programa ha afirmado: “Respetamos la religión católica, apostólica romana, al igual que a las otras religiones. Nuestro compromiso siempre ha sido con la verdad y en la búsqueda de esa verdad tenemos que contar historias que duelen e incomodan. Siempre hemos respetado el equilibrio”.
1. Las debilidades y falencias de Séptimo Día.
¿Cuáles fueron los grandes errores de séptimo día como ejercicio periodístico que perdió los referentes deontológicos de la buena comunicación como es el informar y formar la opinión pública, obedecer a la verdad y darle utilidad social a la información?
• Séptimo día sacrificó el derecho que todos los colombianos tenemos a una información verídica. Faltó gravemente al no transmitir una imagen objetiva de la realidad. La información que vendió tuvo dos falencias: Ni fue precisa…ni fue completa. Todo lo contrario, fue manipulado al impedir que testimonios privilegiados no pudieran expresar completamente todos sus argumentos.
• Séptimo día ha violentado e irrespetado el derecho que todo ser humano tiene a su vida privada y a su dignidad. Ha sido una afrenta a la reputación que todos merecemos; La injuria, la calumnia y la difamación, así como las sutiles insinuaciones maliciosas, que fueron evidentes, denotan la intención torcida de causar daño.
• Séptimo día no logro una adhesión honesta a la realidad porque no fue capaz de situar, conscientemente, los hechos en un contexto adecuado, estuvo lleno de distorsiones, tuvo una muy pobre creatividad profesional, generó confusión y la audiencia no logra formarse una imagen precisa y coherente de una situación que la Iglesia no ha ocultado ni negado y que ha enfrentado con vigor.
• Pensando en la coyuntura qué vive el país, ¿qué sentido tiene atentar contra la reserva moral del mismo? ¿Séptimo día respetó a la nación colombiana? ¿Fortaleció sus instituciones democráticas? ¿Salvaguardó la moral pública del país? ¿Qué motivaciones tuvo séptimo día…ganarse la vida o montar un show mediático…o ambas cosas?
• Séptimo día ha aparecido más como un simple producto de la basura cultural mediática que como un bien social. ¿Podríamos afirmar que el señor Teodoro y su equipo periodístico comparten la responsabilidad de la información transmitida? ¿Son responsables el señor Teodoro y su equipo periodístico frente a Caracol y frente al público en general que tiene diferentes intereses sociales?
• ¿Cómo se favoreció el nivel de participación y de acceso a todos los actores y principalmente a aquellos cuyos nombres, prestigio y dignidad fueron utilizados para darle realce al programa? ¿Tendrán estas personas el derecho de corrección, rectificación o replica?
2. Discernimiento con la Palabra: ¡Seguir comunicando la verdad!
• Nuestro plan de pastoral tiene al centro el Anuncio de Jesucristo vivo, Evangelio del Padre. Ello hace que retomando el encargo recibido de los discípulos de Jesús, la comunicación sea nuestra tarea principal. Evangelizar es comunicar, ha sido una de las grandes herencias de Puebla de Los Ángeles.
• El pasado domingo, segundo de cuaresma, todos reflexionamos sobre la forma de anunciar a nuestras comunidades que el reino de Dios está ya presente entre nosotros, precisamente porque no debemos dar por supuesto que el acto de evangelizar tendrá la misma estructura que cualquier otro anuncio. Entre nosotros el instrumento adecuado para anunciar algo es la palabra, bien sea hablada o escrita. Para la Biblia, en cambio, no es así: la verdad no se dice; se hace (2Cron 31,20). No en vano el hebreo dabar significa tanto “palabra” como “hecho”. Si la Biblia llama a Dios veraz es porque lo que dice lo hace (Gen 1,3-27): “El decir de Dios –escribe Tomas de Aquino- es hacer. Dijo y así se hizo”. Naturalmente, si la verdad se hace, lo contrario de la verdad no es la mentira, sino la decepción. Por ello, de acuerdo con el concepto bíblico de verdad, sólo puede anunciar la llegada de un “reino de verdad y vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz” aquel que pueda mostrar con el dedo la verdad, la justicia, el amor y la paz.
De hecho, así lo hizo Jesús, “el primero y más grande evangelizador”. A los enviados del Bautista, que le preguntaban si él era el mesías, pudo contestarles: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la buena noticia”. (Mt 11,4-5; cf Lc 11,20). La gente seguía a Jesús porque tenían ansia de oír su Palabra, porque “nadie había hablado nunca como este hombre” (Jn 7,46). Igualmente tenían otra razón profundamente valida: “al oír lo que hacía” (Mc 3,8). La gente descubrió en Jesús un hombre que “pasa haciendo el bien” (He 10,38). “Los milagros de Jesús confirman que el reino ya llegó a la tierra”.
• Hoy nosotros, como Iglesia que padece la persecución, estamos llamados a ofrecer los dos mismos signos de Jesús: lo que somos y lo que hacemos. Debemos decirlo sin rodeos: Una Iglesia que no aparezca ante el mundo como un signo visible del reino de Dios que Cristo trajo a la tierra, deviene automáticamente incapaz de evangelizar.
3. La voz de aliento del Papa Francisco:
• Para la jornada mundial de las comunicaciones del año pasado nos decía el Papa en su mensaje: “En efecto, quien comunica se hace prójimo, cercano. El buen samaritano no sólo se acerca, sino que se hace cargo del hombre medio muerto que encuentra al borde del camino. No se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme semejante al otro. Comunicar significa tomar conciencia de que somos humanos, hijos de Dios. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad». Cuando la comunicación tiene como objetivo preponderante inducir al consumo o a la manipulación de las personas, nos encontramos ante una agresión violenta como la que sufrió el hombre apaleado por los bandidos y abandonado al borde del camino”.
• Francisco, conversando en algún momento con un grupo de periodistas, les compartió la cita de Mateo: «Deja brillar tu luz ante los hombres», lo cual significa dar a conocer la buenas cosas. Luego les añadió: “En los reportajes no debemos indagar sólo en los pecadores ocultos, sino también buscar a los santos escondidos. Puesto que los santos escondidos son los sencillos y humildes y los que, por distintas razones, no quieren que la gente llegue a saber todo lo bueno que hacen”.
• Durante el vuelo de Sri Lanka a Filipinas, el Papa Francisco volvió a condenar el ataque contra la revista francesa Charlye Hebdo y agregó que «en la libertad de expresión hay límites»; «Si alguien dice una mala palabra en contra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo». Ello me suscita esta reflexión: Tener libertad de expresión no exonera a nadie del respeto debido por los sentimientos más profundos que tiene tu prójimo cualquiera que sea su credo o condición. No está en el ofender a los demás la máxima expresión de libertad. Ello, inclusive, puede llegar a generar posiciones radicales y rígidas que no están lejos de convertirse en acciones violentas. Igualmente la libertad no es poner al otro en una situación de minoría y quitarle la posibilidad de decir lo que piensa. Hoy vivimos la “democracia de los patrones” que la ejercen aquellos que no dudan, ni les tiembla el pulso, para usar la fuerza en sus múltiples formas y maneras. Matar y cometer una masacre como la de París y hacerlo en nombre de dios (Lo pongo en minúsculas porque el Dios en quien creemos y seguimos los cristianos es un Dios que es misericordia, amor, solidaridad, perdón y es Señor de la vida) o de cualquier otra cosa es tremendamente diabólico, es un atentado a la humanidad y es el triunfo, definitivamente, de la ignorancia.
Conclusión
• Debemos ayudarle a nuestras comunidades a saber diferenciar entre ir tras una noticia y conocer la verdad que ella encierra. No basta comprar la información vendida por los grandes medios, televisiones o periódicos, el compromiso que ellos tienen es, en primer lugar, con el mantenimiento del sistema.
• Debemos generar desde nuestra acción pastoral, los grupos de masa crítica que luchan por la democratización de los medios, por el acceso de los sectores más excluidos a los programas, por el control mínimo de calidad de aquello que es vehiculado por los medios. Necesitamos dar un «basta ya» a la avalancha de «basura cultural», violencia y banalización, como la que vivimos el domingo, y a las cuales nuestras comunidades están cada vez más expuestas.
• ¿Cómo hacer para que los MCS sean realmente educadores y no meros propagandistas del entretenimiento? No es un secreto que nuestros medios solo exhiben lo mundano y lo corrupto haciendo gala de lo pecaminoso en una sociedad que ha perdido los valores fundamentales y en donde lo más importante es el espectáculo.

 

Escrita por:
Padre Rafael Castillo Torres
Vicario de pastoral Arquidiócesis de Cartagena

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