Más de 1.600 voces celebraron la fe y la esperanza en FEMUSICA 2026

  • La 12.ª edición del Festival de Música Católica, organizado por los jóvenes del movimiento Jornadas de Vida Cristiana, llenó de alabanza el Patio de Banderas. El evento contó con el respaldo institucional en la apuesta por el turismo religioso de Cartagena.

Cartagena de Indias, D. T y C; 13 de agosto de 2026 En la vida de fe, la alabanza y la música compartida han sido históricamente un espacio donde el corazón humano renueva sus fuerzas encuentra consuelo y redescubre la alegría. Con este escenario de encuentro fraterno, el pasado sábado las puertas del Patio de Banderas del Centro de Convenciones de Cartagena se abrieron desde las tres de la tarde para recibir a más de 1.600 asistentes en la edición número 12 de FEMUSICA, el principal Festival de Música Católica del Caribe.

Familias, jóvenes, comunidades y peregrinos se congregaron para vivir una intensa jornada de oración al ritmo de la música y en un ambiente de adoración. Bajo el lema “Para que todos sean uno”, esta edición buscó volver a la esencia de sus orígenes: propiciar una experiencia real de comunión que avive la esperanza en el corazón de los creyentes y los impulse a ser testimonio en medio de sus realidades.

Fruto de 60 años del Movimiento Jornadas de Vida Cristiana

Detrás del gran éxito de esta plataforma de evangelización hay una historia de entrega silenciosa y vocación de servicio. FEMUSICA nació de la iniciativa de los jóvenes del movimiento Jornadas de Vida Cristiana, quienes, poniendo al servicio sus dones, estructuran, convocan, sueñan y hacen realidad este festival año tras año, con el acompañamiento de un asesor espiritual, parte del clero arquidiocesano.

Este 2026, el movimiento celebra 60 años de labor evangelizadora en la arquidiócesis, y esta 12.ª versión del festival es uno de sus frutos más maduros y representativos. Una muestra de cómo la fuerza viva de los jóvenes es capaz de transformar la cultura y generar espacios de sano esparcimiento y de extensión del Reino.

Además, desde hace un par de años, el festival cuenta con un firme respaldo institucional que lo inserta en la estrategia de Cartagena como destino de turismo religioso y cultural. Esta articulación entre la Iglesia y la institucionalidad local hizo posible desplegar una logística de gran nivel. Como símbolo de esta unión, la emblemática Torre del Reloj se iluminó con luces naranjas, vistiendo a la ciudad con los colores del festival y acompañando la celebración de esta plataforma de evangelización.

FEMUSICA demuestra la vigencia del Evangelio cuando es anunciado por jóvenes comprometidos: una Iglesia viva que canta unida, que se organiza y que irradia esperanza a todos los rincones.

Un itinerario de alabanza y talentosos artistas católicos

La jornada dio inicio con la bendición del padre Rafael Salazar, asesor espiritual de Jornadas de Vida Cristiana, quien dio gracias por la asistencia y encomendó los frutos espirituales del encuentro.

El escenario recibió a una variada nómina de artistas nacionales e internacionales. Desde Bucaramanga, Yamid Cuéllar abrió el itinerario con clásicos de la música confesional como El granito de mostaza y Alabaré. A continuación, la cantautora venezolana Mariana Salas ofreció un emotivo recorrido para alabar y agradecer a nuestra madre del cielo, con canciones como Santa María del Camino, Aleluya y Hosanna.

El Caribe colombiano estuvo representado por la energía del ministerio barranquillero Fuego y Vida, seguido por la presentación de Jesús Coronell, quien conectó con el público a través de sus composiciones inéditas Aleluya y Confío.

La velada tuvo un matiz vocacional especial con la presencia de Mons. Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, quien participó en el evento en el marco de sus 44 años de ordenación sacerdotal.

“¡Que el Señor siga bendiciendo a Jornadas de Vida Cristiana y a todos ustedes que acompañan y apoyan este gran evento!”, manifestó el prelado, agradeciendo la cercanía y el compromiso de la juventud con la misión de la Iglesia.

Adoración y comunión al paso de la Eucaristía

Al caer la noche, la reconocida agrupación dominicana Alfareros encendió el ambiente con temas emblemáticos de su trayectoria como La Cotorrita, El Medicamento y Nada que no seas Tú.

El instante central de la velada llegó con la exposición solemnísima de Jesús Sacramentado. En un clima de respeto y recogimiento, las voces de los músicos y de la multitud se fundieron en una sola oración de gratitud y adoración. La presencia de la Eucaristía reafirmó la vocación primera del festival: ser un espacio donde la diversidad de carismas se encuentra en la unidad del altar.

“Es una cita imperdible, como todos los años, con mucha alegría y con mucha fe. Sirve para seguir avivando la esperanza en nuestros corazones y, sobre todo, para expandirla a nuestros hogares y con toda la gente que nos rodea”, expresó Nathalie Zetien, asistente habitual al encuentro.

Así, miles de corazones se unieron en comunión y en alabanza para dar gracias a Dios por todas bendiciones recibidas, y para pedir por la paz y la reconciliación de Cartagena, de Colombia y del mundo entero.

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