En una multitudinaria Eucaristía nuestro Arzobispo Confirmó a 142 laicos en la Parroquia María de las Gracias de Torcoroma

“Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. Hech 2, 1-11

Tal como estaba estipulado en el organigrama operativo de la Parroquia María de las Gracias de Torcoroma del barrio El Campestre, el acaecido sábado 5 de octubre, el Arzobispo de Cartagena, Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal, presidió la Eucaristía en la que 142 laicos perfeccionaron su gracia Bautismal a través del sacramento de la Confirmación.

A la luz del Catecismo de la Iglesia Católica, el referido sacramento está considerado como el signo sensible y eficaz conferido por el Espíritu para enraizarnos en la filiación divina, incorporarnos firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la Palabra acompañada de las obras.

Así las cosas, en la juiciosa enseñanza de las mencionadas realidades teológicas y en la de los dones y carismas del Espíritu Santo, fue que 14 catequistas durante poco más de cuatro meses instruyeron a los confirmandos, circunstancia que fue corroborada por el Arzobispo, puesto que conforme a su costumbre sacó del auditorio a dos de estos para validar que tanto conocían sobre el tesoro celestial que en esa noche estaban recibiendo.

De vuelta al centro de la celebración eucarística, los pasajes bíblicos en los que esta estuvo fundamentada fueron tomados del libro de los Salmos, 104 (103), y de la Epístola a los Romanos, Capítulo 8, versículos del 14 – 17. La exhortación de Monseñor en su Homilía fue que nos dejásemos conducir por el Espíritu de Dios, tal como en su momento lo hizo Jesús el Nazareno, eso en tanto que, la persona por sí misma no puede enfrentarse a un enemigo tan poderoso como el pecado, pero que sí hay solución, porque guiados por el Paráclito nuestra victoria está garantizada.

Ya para ultimar, se reporta que la Misa solemne comenzó a las 6 de la tarde, concelebró el presbítero Dairo José Barrios Gonzales, párroco del templo, y finalizó en el borde de las 8 de la noche con todo el entusiasmo que significa el estar lleno del Espíritu Santo; la tercera persona de la Santísima Trinidad.

Por Julio César Morelos Nassi, Comunicador Social

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