- En sintonía con el mandato de la Iglesia universal y las orientaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, la Arquidiócesis de Cartagena sigue consolidando entornos seguros con la graduación de 42 nuevas servidoras en la zona pastoral 11
- La iniciativa articula el Plan Arquidiocesano de Pastoral con la prevención de violencias, haciendo del resguardo de la niñez, la juventud y los adultos mayores un eje transversal de la evangelización en esta Iglesia Particular.
CARTAGENA, D. T. y C; 28 de julio de 2026. La cultura del cuidado es hoy un compromiso global, permanente e irrenunciable de la Iglesia católica. Impulsada por el Vaticano para proteger la dignidad humana, prevenir abusos y garantizar espacios seguros, esta política universal se encarna en cada territorio a través de las conferencias episcopales y las diócesis y arquidiócesis locales. En Colombia, y de manera concreta en la Iglesia particular de Cartagena, esta misión sigue avanzando desde las distintas zonas de pastoral.
El más reciente de estos pasos se consolidó con la culminación del proceso formativo de “Discípulos del Cuidado” en la zona pastoral número 11 (Ave María). Tras nueve encuentros semanales, 42 laicas pertenecientes a diversas parroquias se capacitaron en la identificación de factores de riesgo y protección, la prevención de violencias, la activación de rutas de atención civil e institucional, y la vivencia de una auténtica espiritualidad del cuidado.







Una respuesta de la Iglesia local
El concepto de “Discípulos del Cuidado” responde, en esencia al dinamismo pastoral de la Iglesia de Cartagena. Según explicó Mirna Cerra, psicóloga clínica y coordinadora de la Oficina para la Cultura del Cuidado, la iniciativa se sostiene en dos pilares esenciales:
“En primer lugar, porque como cristianos somos discípulos de Jesucristo, quien es el cuidador por excelencia: acogió, protegió, dignificó y puso en el centro a los más vulnerables. Formarnos como discípulos del cuidado significa aprender de Él e imitar su manera de relacionarnos. Por eso hablamos de una Espiritualidad del Cuidado: cuidamos porque Dios nos ha cuidado primero”, destacó Cerra.
En segundo lugar, la coordinadora precisó que este trabajo se articula directamente con el Plan arquidiocesano de pastoral, específicamente en su dimensión de rostro «discípulo». De esta manera, las orientaciones globales y nacionales de protección se aplican como el corazón mismo de la acción evangelizadora en las comunidades.
La misión discipular en las parroquias
El grupo de graduadas estuvo integrado por catequistas, coordinadoras de monaguillos, asesoras de Infancia Misionera y líderes de pastorales que mantienen un contacto cercano y cotidiano con niños, niñas, adolescentes y adultos mayores en sus sectores.
Para Lesvia García, servidora de la parroquia El Señor de la Divina Misericordia, en el barrio Villagrande de Indias, la experiencia redefinió el sentido de su servicio eclesial:
“Lo que me ha quedado es esa gracia de parte de Dios de poder ayudar, de poder orientar y poder escuchar a los niños cuando así se requiera”, expresó, evidenciando el impacto preventivo que ya se vive en las bases de la Iglesia local.
Conoce el proceso formativo de estas 42 servidoras aquí
Trabajo en red y sinodalidad provincial
Desde su creación en 2023, la Oficina para la Cultura del Cuidado ha avanzado en la construcción de una red de soporte territorial con el acompañamiento de aliados como la Fundación Renacer y la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, sumado al respaldo del presbiterio arquidiocesano. A la fecha, el programa ha impactado cinco zonas pastorales (3, 4, 6, 11 y 12) con grupos de entre 30 y 40 servidores, y al Seminario Provincial San Carlos Borromeo, garantizando que los futuros sacerdotes integren esta cultura de protección desde su formación inicial.
Asimismo, la estrategia busca proyectarse a escala regional. Cartagena albergó recientemente el I Encuentro Provincial de Oficinas para la Cultura del Cuidado, un espacio que reunió a delegados de las distintas diócesis de la Provincia eclesial.
“La idea es hacer una red donde podamos armonizar acciones que nos permitan un trabajo conjunto; es una especie de sinodalidad a nivel provincial”, puntualizó el padre Richard Nieto, Vicario General de la Arquidiócesis y delegado para la Cultura del Cuidado en esta Iglesia Particular.
Con la formación constante de sus laicos y sacerdotes, el compromiso de prevención, detección temprana, reparación y no repetición encuentra en el territorio cartagenero manos dispuestas a garantizar que la Iglesia sea, ante todo, un entorno seguro y protector para todos.