La Arquidiócesis de Cartagena entrega la Cruz “Monseñor Eugenio Biffi” a las Misioneras del Divino Maestro
- Con ocasión de las Bodas de Plata de la Institución Educativa Sueños y Oportunidades Jesús Maestro, la comunidad religiosa fue condecorada con la máxima distinción eclesial de la ciudad por su entrega evangelizadora en el barrio Nelson Mandela.
- Durante la Eucaristía, Mons. Francisco Javier Múnera Correa citó las orientaciones del Papa León XIV para invitar a la comunidad educativa a “desarmar las palabras, levantar la mirada y custodiar el corazón”.
CARTAGENA DE INDIAS, 13 de octubre de 2026. En el marco de la celebración de las Bodas de Plata de la Institución Educativa Sueños y Oportunidades Jesús Maestro, la Arquidiócesis de Cartagena rindió un sentido homenaje a la Congregación de Misioneras del Divino Maestro, otorgándoles la Cruz “Monseñor Eugenio Biffi”, máxima distinción de esta iglesia particular que reconoce una vida de fe, testimonio y servicio encomiable al territorio.







La celebración litúrgica en el marco de las bodas de plata de la Institución fue presidida por el arzobispo de Cartagena, Mons. Francisco Javier Múnera Correa, quién recordó a los asistentes qué, desde hace un cuarto de siglo en las laderas del barrio Nelson Mandela, las religiosas abrazaron a cientos de familias que llegaron desplazadas por la violencia, en su mayoría procedentes del sur de Bolívar, para transformar la vulnerabilidad en un refugio de fe y dignidad.
La misión educativa como acción caritativa
Durante la homilía, el arzobispo compartió el principio doctrinario que define la misión educativa de la Iglesia: “La Iglesia evangeliza educando y la Iglesia educa evangelizando”, enfatizando que el acto educativo ha constituido, a lo largo de la historia, la expresión más importante de la caridad.
En sintonía con el Magisterio pontificio, Mons. Múnera recordó las palabras del Papa León XIV emitidas con ocasión del LX Aniversario de la Declaración Conciliar Gravissimum Educationis, en las que el Santo Padre exhorta a la Iglesia a “diseñar nuevos mapas de esperanza”.
“En el centro de la acción educativa están los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Jesús siempre puso en el corazón de la misión apostólica a los pequeños, invitándonos a retomar su actitud fundamental: la confianza absoluta”, destacó el prelado, agradeciendo de corazón el legado indiscutible sembrado por el carisma de las Misioneras del Divino Maestro.
Una hoja de ruta para la comunidad educativa
Inspirado en la visión pastoral para la educación moderna, el arzobispo de Cartagena compartió tres claves espirituales y pedagógicas para trazar nuevos mapas de esperanza, como lo compartió el Papa León XIV, dirigidas a educadores, familias y agentes pastorales que acompañaron la jornada.
- Desarmar las palabras: “La educación no avanza con la prédica ni con la polémica, sino con la mansedumbre que escucha”.
- Levantar la mirada: formar con propósito, sabiendo preguntar colectivamente hacia dónde vamos y por qué.
- Custodiar el corazón: entender que la relación está antes que la opinión y que la persona humana debe prevalecer siempre sobre el programa formal. “Nuestro presente es una intuición, un tiempo que vivimos antes de que se nos escape de las manos”, enfatizó.
Un legado que continúa
Por su parte, la hermana Blanca Esther Portilla, M.D.M., evocó los inicios de esta obra providencial en las periferias de Cartagena. “Quisimos, a través de la educación, evangelizar, porque ese es nuestro carisma: llevar a Jesús Maestro a los corazones y cristificar la sociedad. Nuestra misión fue, es y sigue siendo esa”, expresó con gratitud al ver la siembra de 25 años consolidada en la comunidad.
Tras el testimonio y la entrega abnegada de las Misioneras del Divino Maestro, la labor educativa y evangelizadora de la I.E. Jesús Maestro continúa su marcha pastoral de la mano de los Hermanos Maristas, quienes asumen el compromiso de custodiar y seguir fortaleciendo este legado en Cartagena.
La Arquidiócesis de Cartagena reitera su gratitud y bendición a todos los hombres y mujeres que, con su trabajo cotidiano en las aulas, en los espacios de formación, y con su ejemplo y entrega continúan siendo luz y reconciliación para Cartagena y Bolívar.