Comunión

Rostro Comunión

Responsable: Padre Ariel Lascarro Tapia
Movimientos Eclesiales: P: Luís Guillermo Correa

Servicios de comunión:

Organismos Arquidiocesanos de Comunión: Arzobispo
Consejo Presbiteral
Consejo de Consultores
Asamblea Arquidiocesana de Pastoral
Comisión Arquidiocesana de Pastoral
Consejo Económico Arquidiocesano
Organismos Zonales de Comunión: Vicarios de Zonas
Asamblea Zonal de Pastoral.
Comisión Zonal de Pastoral
Organismos Parroquiales de Comunión: Párrocos
Asamblea Parroquial de Pastoral
Comisión Parroquial de Pastoral
Consejo Económico Parroquial.

Espacios de Comunión

La diócesis, Iglesia particular que orienta la comunión
Las Zonas, comunión de las parroquias
La parroquia, comunidad de comunidades
Pequeñas Comunidades Eclesiales y grupos
Movimientos eclesiales
La familia, lugar privilegiado de la comunión.

¿ Que es el rostro de Comunión?

El caminar del discípulo que busca transfigurarse en Cristo, a través de la obediencia a la Palabra y el alimento sacramental, sólo se puede realizar en la Comunión. El ser de Jesús asumido en la existencia del discípulo, lo hace vivir en función del otro. Jesús, a través de la acción del Espíritu, nos abre el camino hacia Dios Padre y nos congrega como familia de creyentes. Esta familia es la Iglesia y ser Iglesia es ser Jesús para los demás. El discípulo crece en comunión cuando se siente parte activa de la Iglesia universal presidida por el Papa, de la Iglesia particular presidida por el Obispo, de la Iglesia parroquial presidida por el párroco y de las pequeñas comunidades y movimientos que son animadas por la fuerza del Espíritu, al interior de la comunidad parroquial. Ante el mundo, la Iglesia ha de ser signo de una comunión que cobija a todo aquel que cree en Dios.

Juan Pablo II en su carta Iglesia en América y en su carta Al inicio del Tercer Milenio nos señala no solo cómo la Iglesia Diocesana tiene que dar al mundo de hoy el testimonio del amor y la unidad sino que también nos invita a concretar la comunión en cada uno de los niveles de nuestra Iglesia y a vivirla como una verdadera fuente de espiritualidad cristiana. “En un mundo roto y deseoso de unidad, es necesario proclamar con gozo y fe firme que Dios es Comunión… el cual llama a todos los hombres a que participen de la misma comunión trinitaria. Es necesario proclamar que esta co munión es el proyecto magnífico de Dios Padre; que Jesucristo que se ha hecho hombre, es el punto central de la
misma comunión, y que el Espíritu Santo trabaja constantemente para crear la comunión y restaurarla cuando se hubiera roto” (Iglesia en América 33, 1).

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